“WHATSAPP CULPABLE”
Menuda sorpresa se han llevado lo peruanos con las declaraciones del Cardenal Juan Luis Cipriani al expresar que el WhatsApp, permítanos usar su escritura en inglés porque en realidad es un vocablo inglés que significa “un envió de texto a través de un smartphone”, en su traducción literal, -un teléfono inteligente-, Según Monseñor Cipriani “las infidelidades de las parejas ocurren por el WhatsApp”. Aunque la DRAE ya lo incorporará a su nueva edición como sustantivo y verbo así que ahora se puede “wuazapear”
Dicho esto volvemos al tema, no le falta cierta razón a Monseñor Cipriani, ya que observamos como mujeres y hombres con cargos muy importantes están prácticamente rodeados de hasta cuatro celulares y no le prestan atención ni a la persona que está haciendo una exposición de un tema aparentemente importante… Es como una especie de adicción.
Pero pensamos que la aplicación de un Smartphone llámese como se llame, no destruye ningún relación… Tan igual como pensamos que “nadie quita nada a nadie” en relación al mismo tema de la infidelidad.
Cuando entra a tallar un tercero/a en la relación de una pareja es porque esa persona tiene potencialidades o cualidades que a ese integrante de la pareja le estaba haciendo falta, y en principio no se hablaría de connotaciones sexuales…
Qué estás aplicaciones tecnológicas estén facilitando la interrelación entre parejas es bien cierto, porque como no están “face to face” o tête-à-tête, como más les guste el término, se les facilita ser más explícitos en cuanto a preferencias y sentimientos, ya sea por timidez o vergüenza, pero esa impunidad que dan las redes sociales, hace que estas relaciones se vuelvan más intensas y lo que empieza como un simple juego finalmente termina muchas veces como un juego peligroso que acaba comprometiendo su integridad tal vez no la física, pero si la emocional ya que en ese intercambio de mensajes que empezó como un pasatiempo, poco a poco se van volviendo las confesiones más íntimas o “sinceras” precisamente por esa impunidad y secretismo, lo que dará como consecuencia una relación extra-matrimonial muy peligrosa.
No lo quieren creer lo hemos consultado con una psicóloga y nos afirma que mucha gente piensa que una relación cibernética no es una infidelidad, pero que es una infidelidad con todas su letras lo es…
Y con todo el respeto que su alta investidura religiosa nos merece Monseñor Cipriani, “no es culpa del WhatsApp” como siempre la culpa es de la “VACA”. Por lo que sólo nos queda orar juntos para salvar los matrimonios del “maldito WhatsApp”.
Elena Villar