UN GALEÓN CON 150 HABITACIONES SOLICITA INSTALARSE EN EL PUERTO
Por. Armando Ojeda 30.03.2015
La ordenación del llamado plan Puerto-ciudad en la capital grancanaria persigue despejar el paso entre los dominios del muelle y la trama urbana de Santa Catalina. También, propiciar el elevado tránsito turístico que se está registrando con los atraques de los cruceros (589.000 pasajeros contabilizados al cierre de 2014, en un récord histórico). De ahí que la Autoridad Portuaria haya ejecutado unos nuevos accesos hasta el Muelle Santa Catalina, con un nuevo vial incluido detrás del Centro Comercial El Muelle, a lo largo del Muelle Wilson (el escogido inicialmente para el hotel-galeón). El Ayuntamiento, por su parte, ha reformado la calle Luis Morote, ahora peatonal, y ha remozado parte del Parque Santa Catalina. La pieza principal del entorno, no obstante, tiene financiación privada: el acuario Poema del Mar, en el que la familia Kiessling tiene previsto invertir 30 millones de euros. El Consistorio de la capital grancanaria también proyecta un Parque Marino Marítimo entre el recinto comercial y la Base Naval, que en principio pagaría el Cabildo, pero que aún no se ha licitado.
Un empresario del Levante español ha propuesto a la Autoridad Portuaria de Las Palmas anclar de forma permanente un hotel-galeón en el entorno del Muelle Santa Catalina. Un buque acabado en madera, con el diseño de los antiguos navíos españoles, con una capacidad de 150 habitaciones, con una categoría de cuatro o cinco estrellas. Y con un atraque permanente muy cerca de los cruceros que llegan a la ciudad.
El Puerto ya ha comunicado al Ayuntamiento de la capital grancanaria las pretensiones del promotor, cuyo nombre no ha trascendido aún. Ambas administraciones han trabajado durante los últimos años de forma conjunta en la ordenación de la nueva zona turística de la ciudad, con varias mejoras urbanísticas ya ejecutadas e iniciativas como el gran acuario Poema del Mar que impulsa la familia Kiessling en Sanapú. La idea del hotel-galeón flotante se ha recibido en un primer momento como la guinda del pastel, aunque su desarrollo es apenas incipiente.
El buque se construirá en astilleros del Norte de España. Actualmente, está a punto de entrar en fase de producción, según indicaron fuentes próximas a las negociaciones. Su promotor ha escogido el muelle de la capital grancanaria como el punto idóneo para su explotación, visto el momento al alza que vive la ciudad en el tráfico de cruceristas (el mejor de su historia), y la proyección que se dibuja para la zona de unión entre el recinto portuario y la trama urbana.
Tras las primeras conversaciones, el Puerto ha ofrecido el Muelle Wilson como ubicación inicial de este singular hotel flotante: justo detrás del Centro Comercial El Muelle, en un nuevo pantalán de madera que la constructora Acciona acaba de terminar, junto a las obras de los nuevos accesos al atraque de los cruceros en Santa Catalina.
Acabado en madera
El galeón estará acabado en madera, como los antiguos navíos del imperio español, aunque su fondo (el nivel inferior) será de cemento, para garantizar la máxima estabilidad de la embarcación. Ésta se concibe para permanecer permanentemente a flote, asegurada desde el muelle con estabilizadores que garantizan que los huéspedes no sufran el vaivén de la mala mar en los días de tiempo adverso.
La capacidad del buque será de 150 habitaciones, distribuidas en cinco cubiertas o alturas diferentes, con unas llamativas suites en la popa. Su categoría como alojamiento estará entre las cuatro o cinco estrellas. La eslora o largo del galeón será de entre 90 y 97 metros, uno más que, por ejemplo, el Bonanza Express, el catamarán de Fred. Olsen que habitualmente cubre la ruta entre La Luz y Morro Jable, en Fuerteventura. Su manga o ancho será de unos veinte metros. El navío no tendrá motores, pero podrá ser remolcado.
Tras una primera toma de contacto, el Puerto se mantiene ahora a la espera de que la construcción del buque llegue a buen término, para que se produzca una solicitud formal de atraque en el punto convenido provisionalmente, el Muelle Wilson.
En torno su posicionamiento, la Autoridad Portuaria deberá definir bajo qué condiciones se concede ese amarre, si finalmente así lo decide, o si es preciso tramitar una concesión especial de dominio público. En principio, los usos turísticos están restringidos en suelo portuario, si bien la ley contempla algunos casos excepcionales, como el de los faros. En el supuesto singular de un barco-hotel, el horizonte legal parece, sin embargo, algo más abierto.
Barcelona tramitó hace años el atraque de un lujoso yate como alojamiento de alto standing para los turistas, con una ubicación fija en el Forum. Aunque en este caso fue el Ayuntamiento el de la Ciudad Condal el que organizó un concurso público al efecto. La empresa finlandesa Suborn lo ganó, para llevar su crucero-hotel hasta la capital catalana en 2007.
El encargo se demoró durante años, en transcurso de una prolongada polémica con el armador, y el Suborn acabó en 2013 en el puerto deportivo de Gibraltar, donde hoy ejerce de establecimiento hotelero en toda regla.
En este sentido, todo está por definir en el proyecto del galeón propuesto para el muelle de la capital grancanaria. Lo que sí se han producido son unas conversaciones preliminares de las que sí han salido una ubicación inicial y la buena predisposición de las partes a traer el llamativo buque.
Unos encuentros similares a los que dos años atrás mantuvieron los dueños de Loro Parque, la familia Kiessling, con el alcalde de la capital grancanaria, Juan José Cardona, y el presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, que vinieron a cristalizar el pasado mes de enero: con la concesión del suelo por parte del Puerto para que los empresarios levanten su acuario, con la correspondiente licencia municipal de obras otorgada casi al tiempo por el Consistorio. De fondo se ha mantenido el elevado tránsito de pasajeros experimentado en la ciudad, hoy plaza fija para los cruceros que recorren la región atlántica en invierno.
F/ Diario de las Palmas