ALREDEDOR DE UN TURISMO DE CALIDAD CULTURAL
ROTARY INTERNACIONAL, ALGO MAS QUE UN CLUB DE SERVICIOS
“La buena fe como norma en los negocios y en las profesiones; el aprecio a toda ocupación útil y la dignificación de la propia en servicio de la sociedad” (De los Objetivos de Rotary)
RECORDANDO SABIAS LECCIONES
Por. Antonio-Pedro TejeraReyes*
Si de algo tienen que estar orgullosos los miles de rotarios que tenemos por el mundo, es de cumplir con rigor este objetivo con el que encabezamos esta nueva crónica nuestra, sobre el rotarismo y su implicación en la vida socio-económica de los lugares donde residen sus clubes, algo que tiene que ver fundamentalmente, con «el turismo cultural y la calidad del mismo».
Reflexionamos sobre este particular, porque – lo hemos publicado muchas veces – existen muchos rotarios no identificados como tales, y existen muchos personajes identificados como rotarios, sin que en realidad cumplan con este señalado objetivo.
Nos decía en Niza, en la Conferencia del Mediterráneo dela Buena Voluntad (año 1981), el entonces presidente de Rotary Internacional, Stanley Mc Caffrey: “Lo que comenzó como una reunión amistosa con deseos de progreso, allá por 1935 en Chicago, se fue convirtiendo en una vocación de servicio a la humanidad desde un alto estándar profesional que cada vez se ha hecho mas internacional”
Coincidíamos con este distinguido rotario en su procedencia del mundo de la educación – era rector de la norteamericana Universidad del Pacífico, en California – por lo que indudablemente nuestras conversaciones tenían un fondo común señalado por la enseñanza y el conocimiento. “Hay que desarrollar activamente unas relaciones internacionales que tiendan a la comprensión, al intercambio profesional… a enfatizar la amistad… Muchas cosas hay que hacer, el papel de Rotary es ir cambiando a medida que las necesidades cambian… en Chicago, en los años de sus comienzos, el primer proyecto de los rotarios fue impulsar un restaurante público. Mas tarde, se han tomado otros derroteros, en especial volcados a la educación y a las experiencias profesionales.”
Sencillas palabras de un hombre que nos confesaría que hacía todo lo posible por desterrar la idea de que Rotary era un club de ricos – muy arraigada en ciertos países de América – señalándonos el ejemplo de un hijo suyo que, con veinticinco años, ya era presidente de un club rotario, con lo que enfatizaba que había que hacer un trabajo desde los clubes para atraer a la juventud.
Recuerdos cargados de ilusiones que a través de los años han ido descubriéndonos panoramas de lo más diversos, que afianzan nuestra confianza en los que de verdad está presente el espíritu rotario en todas y cada una de sus acciones. “servir es mi ocupación.”
UN MUNDO DE ESPERANZAS Y DE AMISTAD
Con muchas incidencias propias de nuestra agitada vida, hemos seguido el recorrido de Rotary a través de cinco clubes, unos en Venezuela y otros en Canarias, ostentado el honor de haber sido fundador en el Club Rotario de Las Palmas de Gran Canaria.
No son pocas las veces que hemos tenido la oportunidad de volcar nuestras inquietudes rotarias ante clubes de distintos países, Venezuela, Colombia, Nicaragua, Chile… Francia… Siempre escuchados con atención y admitido con la camaradería propia de hombres y mujeres que practican el rotarismo en su más pura expresión, miles de ellos vinculados directamente con la actividad profesional del turismo.
De hecho, se agolpan en nuestra mente intervenciones nuestras, como la comunicación que tuvimos la oportunidad de ofrecer en la LII Conferenciadel Distrito Rotario 437, celebrada en Porlamar, Isla Margarita, Venezuela, en Mayo de 1991, con el título de “Rotary, Turismo y Cultura”.
Decíamos allí: “El turismo es un reto en el cual los rotarios venezolanos debemos participar haciendo valer nuestra vocación de servicio, instando a empresarios y autoridades a comprender el fenómeno y a tratarlo con la debida claridad para hacer llegar al pueblo venezolano la necesidad de una toma de conciencia que lleve al mismo a entender la oportunidad que los turistas les ofrecen, de conocer nuevas formas de vida, nuevos comportamiento, nuevos idiomas… nuevas culturas.”
“Se hace necesario que el rotario, que es un hombre conocedor de todo el entramado del viaje, el hotel, la llegada, la partida, al trato agradable, el precio justo, o el pequeño gesto amable que nos recuerda a cada paso tal o cual país; se hace necesario, insistimos, que los rotarios realicemos una labor de apostolado inculcando en cada momento, en todos los estamentos del país, la idea del servicio como un fin noble, como un fin positivo, como un fin necesario para que el turismo nos de ese gran cúmulo de beneficios que le ha dado a los países hoy líderes en ese movimiento mundial”
DE UN PASADO A UN PRESENTE
Hasta aquí, todo igual. De sobra está analizar lo que se ha hecho en este país americano, basado en esas recomendaciones, casi extraídas de las fórmulas que el viejo Ministerio de Información y Turismo, español, imprimió allá por los años sesenta del pasado siglo y que llevaban de cabecera “Orientaciones, Consideraciones y Recomendaciones para el Desarrollo del Turismo” (o algo muy parecido) y que nos sirviera de mucho apoyo en nuestros serios programas educativos en los años sesenta-setenta, en Venezuela, Colombia, Brasil y Paraguay.
Rotary sigue ahí. Creciendo. Las noticias de las actividades de los clubes son constantes, algunas llegan a la prensa diaria pero no en la cantidad que deberían llegar. Las buenas relaciones públicas dicen que es hacer las cosas bien y hacerlas saber… ¡Atención rotarios del mundo!
Algo lejos queda ya nuestra activa participación en el impresionante “dossier” que se presentó ante el Gobierno de Canarias, para participar en su convocatoria anual del premio “Canarias Internacional”, destacando su amplio y enjundioso historial referente a su participación en la promoción turística de las islas.
El presente nos trae la otra vertiente de todo este monumental entramado mundial:la amistad. Eso que hemos tenido la suerte de cultivar dentro de todos los clubes a los que hemos pertenecido y que el tiempo y la distancia han fortalecido de forma imperecedera, como sabemos concurre en otras personas y lugares del mundo… Ahí, en ese escenario, tenemos amigos incondicionales de los que constantemente tenemos noticias profesionales y familiares… porque Rotary lo quiere así, lo ha querido y lo seguirá queriendo por que no solo es un club de servicio, sino un punto donde se práctica la amistad.
Mi querido amigo George Obagi, en esa Caracas de mis mejores recuerdos, sabe mucho de esto.
También mis grandes amigos del Rotary Club de Puerto de la Cruz, Tenerife, viven y sienten nuestros ideales, entre ellos nuestros íntimos amigos los brillantes hoteleros Manuel Alfonsín y Juan José Iglesias.
“Dar de si, antes de pensar en si”. Eso es ser rotario.
*(Del Grupo de Expertos dela Organización Mundialdel Turismo, de las Naciones Unidas. ONU.)