DE TODO UN POCO: EL SINGULAR CASO DE CONVIASA
Por Daniel Piske
Es difícil opinar sobre lo que acontece con la que una vez dijeron iba a ser la aerolínea bandera de Venezuela. No hay información oficial, salvo comentarios de empleados, algunos artículos de prensa y las redes sociales que se prestan para todo.
Admito que como la mayoría de los venezolanos, me alegré mucho el día que escuché al expresidente Chávez hablar sobre su creación. Pensé que Conviasa se convertiría rápidamente en una aerolínea fuerte doméstica y regionalmente y que sus aviones pronto llegarían mucho más allá que los destinos tradicionales de la vieja VIASA, Londres, París, Roma, Nueva York y Miami. Con toda la bonanza petrolera, realmente creí que Conviasa se convertiría en una especie de Emirates o Etihad Airlines.
Pero tres temas me desconcertaron mucho en los primeros años: La serie de inexplicables accidentes, su aparición en la lista negra de aerolíneas permitidas de la Comunidad Europea y la absoluta falta del acostumbrado contacto y comunicación entre los directivos de Conviasa y el resto de la comunidad que hace vida en este negocio, como lo son las otras aerolíneas, asociaciones, agentes de viajes, etc.
Todo sobre Conviasa fue siempre un secreto. No sé de ningún colega que alguna vez me haya dicho ser conocido o amigo de alguien que trabajara a nivel gerencial en esa aerolínea.
Del accidente de Puerto Ordaz, he leído en revistas especializadas sobre una demanda colectiva que introdujeron los familiares de los fallecidos en los Estados Unidos, entre los cuales se encontraba un ciudadano norteamericano. Un tema del cual no oímos nada, pero que sabemos que no caduca y que un día Conviasa tendrá que negociar.
Los misteriosos vuelos a Damasco y Teherán, la desaparición del A-340 durante meses, las dos suspensiones de vuelos de largo alcance por la supuesta falta de pago del servicio de las aeronaves alquiladas por Conviasa para operar sus vuelos a Buenos Aires y Madrid y más recientemente, los famosos casos de bachaqueros y estafadores, hacen que la historia de Conviasa merezca ser documentada y explicada.
Hace unos meses, corría la voz de que la aerolínea estaba muy mal, pues había vendido a futuro y con gran apuro, todos sus asientos en bolívares y por lo tanto, ya no tenía ingresos frescos para mantenerse.
Hace unas semanas, Conviasa se salió voluntariamente del sistema de pagos de la IATA y comenzó a vender pasajes solo a través de su portal y oficinas propias.
Aun así, supuestamente, se reabrieron a la venta los vuelos a España y Argentina, como si hubiesen ya negociado con otra chartera la operación de los vuelos a esos países y en solo unos cuantos días, venden 12.000 pasajes a clientes, que ahora se enteran de que tales vuelos a Madrid y Buenos Aires no se van a dar. Según reporta la prensa, deben esperar hasta un año por el reembolso de su dinero.
Si todo esto es así, o si se trata de meras especulaciones o rumores, es difícil de confirmar por falta de declaraciones de la misma empresa.
Venezuela y miles de usuarios requieren de información oficial de Conviasa, de sus propios directivos. Esa es la manera como cualquier aerolínea se comunica con sus clientes y la comunidad. Es la manera de callar informaciones incorrectas y especulaciones.
En el caso de Conviasa que pertenece al estado, o sea, a todos nosotros que estamos padeciendo de todo tipo de escasez y de una endiablada inflación y devaluación – las más altas del mundo – se nos debe una explicación.
Después de todo, el dinero y las pérdidas de Conviasa las estamos financiando con las penurias que estamos viviendo. Si no hay dólares para las medicinas y alimentos que necesitamos para sobrevivir el día a día, tenemos derecho a saber a dónde van los dólares que el estado nos quita literalmente de la boca para mantener a Conviasa.