MALDAD BAJO EL SOL, SEGUNDA PARTE
“Cuanto mejor es el hombre,
más difícilmente sospecha la maldad
de los demás” Cicerón.
P Antonio-Pedro Tejera Reyes*
La fidelidad con las buenas obras – los principios que representan, los valores tangibles y espirituales de las mismas – y con las personas, son las señas que identifican la carencia de la maldad.
Varias comunicaciones sobre nuestro anterior artículo bajo este titular de Maldad bajo El Sol, nos animan a profundizar algo en el tema, en unos momentos en que el mundo entero está sumido a un auténtico cataclismo, precisamente debido a esa maldad que nos tiene a todos pisoteados hasta en nuestros más íntimos entornos.
No estamos tratando solo de las faramallas que vemos todos los días en los medios informativos locales, nacionales e internacionales, que ya casi sobrepasan todos lo límites conocidos donde la corrupción ocupa el número uno de la maldad, estamos tratando de sacudirnos de nuestro entorno las malas secuencias que disparatadas y malignas acciones han servido para ensombrecer y arruinar la visión de un mundo en paz que llegase a asentarse en nuestros más íntimos sentimientos.
Desde personajes mundiales que gobiernan y dirigen la política internacional, hasta simples empresarios, dirigentes sociales, e inclusive familiares, aquí no se escapa nadie de participar de una u otra forma, en esas acciones cruentas que significan el uso de la maldad como principios de sus vidas… Es que lo llevan en la sangre… en sus genes…
Estamos viendo y sintiendo como personajes de esta serie son capaces de mentir impunemente, – sabiendo que lo están haciendo – solo con el propósito de desprestigiar a otros cuyas acciones han despertado en ellos la más profunda de las envidias. Y no es solo que estos hechos se estén produciendo todos los días en la órbita política, como estamos observando, es que llegan hasta los más pequeños núcleos de la convivencia humana, donde, dentro de ese contexto, se copia esta actitud con el propósito de desprestigiar a cualquiera con mentiras, acusaciones, y falsedades que algunas veces contienen intereses económicos y otras ese pecado capital que es puramente la envidia.
La falta en la enseñanza de las asignaturas de humanidades en los centros dedicados a estos menesteres, a todos los niveles, suponemos es la causa principal de todo este desajuste que está pervirtiendo al mundo hasta en sus propias entrañas.
Mencionábamos en nuestro anterior artículo la Universidad para La Paz, creada en el año 1981, por las Naciones Unidas, y su principal objetivo. No es comprensible en un mundo pensante, que su ejemplo no haya calado profundamente en una sociedad progresista que busque expandir el bien en beneficio de su propia generación y de las generaciones venideras, como dicen los principios del desarrollo sostenible.
Estamos ente una situación de riesgo que ha descompuesto a la sociedad mundial a todos los niveles, llegando hasta sus más mínimos estratos. Podemos ver esas reacciones hasta en nuestro más cercano entorno. Personas que mienten sin rubor y actúan sin importarle las consecuencias de sus actos y el daño que producen, la mayoría de las veces, irreversible…
La maldad parece imperar y expandirse por todas partes como una mancha de aceite, y aquellos que han sido capaces de intentar con sus programas educativos acabar con ella mediante enseñanzas de los valores sobre la cultura de paz, han tenido que soportar como los mismos son desmontados, precisamente valiéndose de la maldad en sus planteamientos, usando la mentira y la manipulación para hacer frente a las acciones que propiciaran un mundo en paz, donde la justicia y la razón acabaran con la plaga de la maldad.
El movimiento turístico mundial que diversifica y culturiza a las personas, la comprensión, la honradez y la honestidad, tienen que ser el soporte para erradicar esta manipulación de la sociedad que está acabando con todos, unos principios que bien recoge Rotary Internacional en sus objetivos, con los cuales nos encontramos totalmente identificados: “La buena fe como norma en los negocios y en las profesiones… la inteligencia, la buena voluntad y la paz…”
En el emblema de la Universidad para La Paz, aparece lo siguiente: “Si vis pacem, para pacem”, Eso.
*(Del Grupo de Expertos dela Organización Mundialdel Turismo, de las Naciones Unidas. ONU)