DESARROLLO TURÍSTICO SOSTENIBLE, IDENTIDAD CULTURAL Y SUS INDISCUTIBLES POSIBILIDADES

El fragmento del Informe Bruntdland, Nuestro Futuro Común, que contiene el
preludio de la CARTA EUROPEA DEL TURISMO SOSTENIBLE, define este
concepto como “un desarrollo que satisface las necesidades de los generaciones
actuales, sin poner en peligro la satisfacción de las necesidades de las generaciones
futuras.”
Por. Antonio-Pedro Tejera Reyes*
EL CODIGO ETICO MUNDIAL PARA EL TURISMO
La Organización Mundial del Turismo nos requirió en su día, una información sobre los posibles conocimientos que teníamos sobre los resultados de la adopción por los diferentes agentes del desarrollo turístico, del CODIGO ETICO MUNDIAL PARA EL TURISMO. Esto lo hizo mediante una encuesta en la que deberíamos aportar nuestras experiencias sobre el tema. El célebre código, a partir del año 1999 fue aprobado por la citada organización mundial, según recomendación hecha por la reunión celebrada en Roma, del Comité Mundial de Ética del Turismo.
El congreso internacional que comentamos ampliamente en varias publicaciones, hace más de doce años, sobre alternativas turísticas, celebrado en Veracruz, México, y cuyo lema era: REDEZCUBRE TUS RAICES, nos sirvió de bases para profundizar en la necesidad del desarrollo turístico sostenible.
Allí, ante un gran grupo de interesados asistentes, se habló insistentemente, sin nombrarlo para nada, sobre este extraordinario documento como es el citado Código. Siempre estuvo presente en todo momento. Es que el Código Ético Mundial para el Turismo, contempla muchas cosas… Por ejemplo: “que se proteja el patrimonio natural que constituyen los ecosistemas y la diversidad biológica… respeto al patrimonio artístico, arqueológico y cultural, que se debe proteger y trasmitir a las generaciones futuras… la rehabilitación de los monumentos, santuarios y museos, así como los lugares de interés histórico o arqueológico… En su Artículo 4º, apartado 1, dice: “Los recursos turísticos pertenecen al patrimonio común de la humanidad. Las comunidades en cuyo territorio se encuentran, tienen con respecto a ellos, derechos y obligaciones particulares.” En el apartado 4, del mismo Artículo, concluye: “La actividad turística se organizará de modo que permita la supervivencia y el florecimiento de la producción cultural… y que conduzca a su normalización y no a su empobrecimiento.”

Laguna Grande, el mejor recurso turístico del Estado Monagas, a escasos diez
kilóme-ros de la ciudad de Maturín, totalmente falto de un programa para su
desarrollo, en una toma fotográfica del año 1978.
La ampliación del conocimiento
El Código va todo lo más allá que se puede ir en estos temas, no en vano fue estudiado durante varios años por cientos de expertos profesionales de todo el mundo, que valoraron la problemática desarrollista que nos envuelve, para intentar contemplar un comercio justo, el progreso y la seguridad social y económica, los problemas humanitarios… tanto en los países receptores como en los emisores de turismo, instando a los agentes dirigentes de este proceso, a ajustar su conducta a los principios señalados en el mismo. Recomendando, por último, a las administraciones nacionales del turismo, que designen funcionarios de enlace y seguimiento de la aplicación del Código en su país.
El Código Ético Mundial para el Turismo, es un conjunto amplio de principios, cuyo propósito es orientar a los agentes interesados en el turismo – gobiernos, comunidades autónomas, distritos federales, municipios, corporaciones, empresarios, profesionales y turistas en general – para que desarrollen el turismo de forma sostenible y responsable.
Estos propósitos, en pleno Siglo XXI, deberían estar más que superados en países y zonas que se precian de estar a la cabeza turística del mundo. Desgraciadamente todos sabemos (y padecemos) la falta total de estos elementales conocimientos en muchos de quienes desafortunadamente gobiernan, dictan leyes, dan órdenes y manejan, sin capacidad para ello, nuestras más valiosas señas de identidad, recursos naturales, patrimonio artístico y cultural, económico, etc. etc.

Las matas de mangos, aguacates, nísperos… junto a las floreadas del araguaney
(árbol nacional de Venezuela) embellecen y dan color a las calles y plazas de
Maturín, la “ciudad distinta” de los años setenta del pasado siglo, hoy desaparecida
como tributo “al progreso”…
El ejemplo Maturín
Para no ir demasiado lejos en nuestras apreciaciones, tenemos presente la ciudad de Maturín en el centro del Estado Monagas, en Venezuela, estado con una extensión similar a muchas de las más prestigiosas naciones europeas, Bélgica, Suiza, Dinamarca, Países Bajos… Las fotografías que publicamos tomadas desde un helicóptero en el año 1977, nos ofrecen la panorámica de una ciudad donde el predominio de la vegetación tropical es una constante aún, signando unas esplendorosas perspectivas consolidables que se concretaban en un acertado slogan que se publicitaba entonces como “Maturín, una ciudad distinta”
Nada más cierto en aquellos recordados tiempos.
Hoy ha desaparecido todo ese verde entorno, que podía ser modelo mundial para el ecoturismo. La ignorancia, la falta del conocimiento y – ¿Por qué no decirlo? – la ambiciosa especulación, acabó con todo este bello panorama.

Con cinturón de amplias avenidas circundantes a todo su casco histórico, la ciudad de Maturín parecía abocada a ser un ejemplo de un desarrollo sostenible avanzado.
En las vastas extensiones de los llanos de Monagas, que circundan la ciudad en varias decenas de kilómetros, pudo organizarse un desarrollo comercial e industrial, conservando como zonas protegidas todo el casco antiguo de la ciudad, con su recoletos rincones adecentados y reconstruidos sobre sus mismas bases, sus cuidadas avenidas y sus lugares históricos, hoy desaparecidos sin parar cruentamente sin que al parecer le importe mucho a nadie. Es un triste ejemplo que ofrecemos con la esperanza de que la reflexión llegue a donde tenga que llegar, y que nos trae al recuerdo el desarrollo de la ciudad de San Antonio de Texas, donde existe un barrio antiguo de hermosas quintas – chalets, en Europa – donde no se ha dejado tocar ni una sola piedra para conservar sus raíces ancestrales. Un ejemplo vivo que no necesita mayores comentarios.
Turismo cultural, señas de identidad

Con un horizonte ilimitado, las vastas extensiones de los llanos del Estado Monagas – segundo estado petrolero de Venezuela asientan la ciudad de Maturín, bajo al manto de hermosas arboledas tropicales, de bellos coloridos y frutos exquisitos, un panorama
idílico lamentablemente hoy desaparecido debido a la especulación y el
desconocimiento
La evolución del movimiento turístico mundial está sufriendo los cambios previstos. No hay nada nuevo bajo el sol. Venimos asistiendo desde hace muchos años a las más importantes reuniones donde se estudió el “fenómeno” y donde se clarifican ideas, se estudian proyectos y se dan las recomendaciones necesarias. Ocurre que, en la mayoría de los casos, la prepotencia y la ignorancia, están en mejores condiciones para dejarse oír que las voces de los expertos, o como en otros casos, los intereses políticos acallan los dictámenes de los profesionales. No hay nada nuevo bajo el sol. Es la misma cosa, en todos sitios… Cuando hablamos de “señas de identidad” y de turismo cultural, parece que hay quién lo entiendo como comenzar a crear nuevos símbolos, nuevas “brasilias”, o nuevos extravagancias arquitectónicos como muchos de los andan por ahí… No parece interesar conservar un pueblo marinero, un emplazamiento rural, un viejo monumento, un vehículo antiguo, o simplemente una referencia de la cultura del lugar, como puede ser una costumbre, un libro, o un mercadillo popular… Todo hay que “modernizarlo”.
Ese es el camino por donde se va directo a la perdida de esa identidad que ahora prefiere el turismo.
Como la ha preferido siempre. Nunca ha cambiado, lo que ocurre es que ha tenido que conformarse con lo que le dábamos… Ahora – cada vez más – puede escoger…
* (Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo. OMT)
Fot0 de Portada/El “Parque La Guaricha” – muchacha en el argot popular – uno de los mejores lugares recreativos de la ciudad de Maturín, afortunadamente bien conservado en la actualidad.
Todas las fotos que grafican este reportaje pertenecen a la colección de postales del autor de este reportaje.