A VECES EL CAMINO DE LA VIDA NO ES TODO LO ROMÁNTICO Y CÓMODO QUE UNO QUISIERA QUE FUESE
Por : Carlos Dorado *
Hijo, recuerdo que una vez me preguntaste: ¿Qué significa la vida? Difícil pregunta, y más difícil aún la respuesta. Unos dicen que la vida significa sacrificio. Para mí, particularmente, esta es una palabra que por reflejo de mis padres tiene un profundo significado. Recuerdo que mi madre, cuando salía a las 5 de la mañana, a trabajar como cocinera (mejor dicho, ayudante de cocina) en un colegio, a su regreso casi siempre le preguntaba si no estaba cansada, y me solía responder: «Carlos, lo más difícil en la vida es estar cómodo en la incomodidad». En la vida, hijo, no hay premios ni castigos, sino consecuencias; por lo cual, trata siempre de tener aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades pequeñas.
Otros dicen que la vida son problemas. Pero, ¿qué sería de una vida sin problemas?, recuerda que nadie tiene cielo sin tempestad, y son precisamente esos problemas, que en ese momento producen un gran dolor, los verdaderos maestros de la vida. Séneca decía: «¿Los problemas son grandes porque no los enfrentamos, o no los enfrentamos porque son grandes?»; y en la vida, hijo, no se trata de esperar que la tormenta pase, se trata de aprender a bailar bajo la lluvia.
La sabiduría China, argumentaba que la vida es un mosaico de espejos donde cada persona tiene tres tipos: uno que es el que te muestra cómo te ven los demás, otro es el que te muestra cómo te ves a ti mismo, y otro es el que te muestra cómo realmente eres. ¡Tú, hijo, trata de mirarte siempre en este último!
Sin embargo, lo mejor que he leído acerca de la vida lo escribió el célebre dramaturgo inglés William Shakespeare: «Siempre me siento feliz. ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, sé feliz y siempre sonríe y vívela intensamente. Antes de hablar, escucha. Antes de escribir, piensa. Antes de herir, siente. Antes de rendirte, intenta. Antes de morir, vive».
A veces el camino de la vida no es todo lo romántico y cómodo que uno quisiera que fuese. Pero la existencia es cíclica, nunca los aplausos duran para siempre, ni los abucheos son eternos. Por eso, hijo, camínala siempre con moderación, sin extremos; ni en el bien ni en el mal. Hasta el veneno en dosis justas puede ser beneficioso, pero también los placeres exagerados pueden ser muy perjudiciales, ya que hasta la naranja más dulce que se exprime demasiado, termina siendo amarga. Mi padre siempre lo recuerdo diciéndome: «Carlos, en el gozo anda despacio; en el trabajo, a buen paso».
Nunca olvides lo que decía la cantante Joan Báez (no sé si la conoces) en una de sus célebres canciones: «No puedes elegir cuándo y dónde vas a morir. Sólo puedes decidir cómo vas a vivir».
*| EL UNIVERSAL
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