CUANDO LLEGUE EL TSUNAMI

Este informe que ha publicado Agencia Andina lo insertamos textual sin ánimo de alarmar a la población, no obstante consideramos un deber recordar que debemos tomar conciencia de lo que va ha pasar ya que hemos escuchado a expertos y científicos prestigiosos declarar «que como tenemos seguridad de la muerte, tendremos un terremoto con terrible consecuencias, lo que no sabemos es cuándo ni dónde» pero la precaución es obligación.
¿Qué pasaría si Lima fuera epicentro de un terremoto y, posterior, maremoto en las próximas horas?
No olvidemos: en la capital existe un silencio sísmico de más de 270 años. En pocos minutos, 11 mil personas perdieron la vida y parte de la capital virreinal quedó sepultada.
“Era ya de noche, las 10:30 p.m., cuando la tierra se estremeció como nunca lo habían sentido los limeños. Después de media hora, las olas de diez metros se elevaban por las costas. Se llevaban todo a su paso, 4 km tierra adentro. El tsunami -que siguió al terremoto de 9 grados- cubrió el Callao y esa noche 5 mil habitantes murieron. Solo 200 chalacos sobrevivieron. El terremoto y tsunami de mayor intensidad en la historia de Lima acababa de ocurrir. Las murallas que rodeaban la ciudad y otras edificaciones altas quedaron en ruinas”.
Así lo relata el padre Pedro Lozano de la Compañía de Jesús en el libro “Terremotos”. Comenta que solo un sacerdote se salvó en la provincia constitucional. Nadie pudo dormir tranquilo. El mar devolvió centenares de cuerpos en las orillas de la costa durante la madrugada del 29 de octubre de 1746.
La capital no ha vuelto a sufrir una emergencia como esta en 271 años.
¿Lima podría ser epicentro de una tragedia similar?
Un terremoto y tsunami podrían afectar la capital debido a la energía acumulada en la corteza terrestre desde 1746. El Perú ya cuenta con información preliminar sobre las ciudades vulnerables y las zonas de inundación. Este año se realizarán nuevas investigaciones.
La Agencia Andina ha preparado una serie periodística que presenta diversos escenarios de riesgo tanto a nivel económico como social. Las posibles consecuencias son preocupantes: más de 17 mil millones de dólares en pérdidas, según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En esta serie, además, publicamos infografías e información actualizada sobre las zonas de riesgos para que los lectores tengan en claro los posibles estragos que causaría un movimiento sísmico como el ocurrido en 1746.
El gobierno y las autoridades locales están tomando acciones de prevención. A ello debe sumarse la necesidad que la población tome conciencia de que la autoayuda es la clave para sobrevivir en las primeras 24 horas de un desastre.
¿Qué le pasaría a las viviendas de Lima y Callao?
El temido silencio sísmico
Desde 1746, no se ha registrado en Lima un sismo y maremoto de gran magnitud. “Lima espera un sismo de 8.5 grados”, dice el Dr. Hernando Tavera, jefe de la Unidad de Sismología del Instituto Geofísico del Perú (IGP), quien explica a la Agencia Andina que no solo la capital tiene 271 años de silencio sísmico, sino que hay otras zonas vulnerables en el país.
“Esa energía acumulada y las publicaciones científicas determinan que hay zonas donde probablemente se registrarán sismos de alta magnitud. Al sur de Nazca es probable que sea de 7.5 grados. En Moquegua y Tacna podría ser de 8 grados. Todos ellos generarían tsunamis”, dijo.
“¿Cuándo? No lo sabemos. En Lima ya pasaron 271 años de silencio. En Nazca, el último ocurrió en 1913; y en el sur del país, en 1868”, añade. El terremoto de Pisco del 2007 solo ha liberado parte de la energía acumulada. Pero esta advertencia no busca generar temor, sino conciencia para adoptar medidas de preparación ante estos eventuales desastres.
Para medir el movimiento de la tierra y determinar la magnitud de un sismo, lo que permitirá evaluar si habrá un tsunami, el Perú cuenta con 13 estaciones sísmicas por internet o telemetría y 39 estaciones sísmicas satelitales.
“Se debe cubrir todo el país con al menos 250 estaciones”, precisa Tavera.
Las 52 estaciones sísmicas se encuentran en Chiclayo, Cusco, Ica, Piura, Toquepala, Yauca, Huancayo, Pucallpa, Iquitos, Puerto Maldonado, entre otras ciudades.
Debido a las caídas de las comunicaciones durante estas emergencias, Tavera asegura que las estaciones sísmicas por internet serán “reemplazadas gradualmente” por conexiones satelitales. En 2017 se instalarán ocho nuevas estaciones satelitales en Apurímac, en el norte de Ayacucho, así como entre Puno y Sabancaya (donde ahora hay una estación de telemetría), y otras ciudades para obtener información sísmica en tiempo real.
En el caso de tsunamis, las investigaciones han avanzado con ciertos límites. “No es tan preciso porque el comportamiento del mar es bastante complejo y es difícil generar un escenario que responda a ello. Un sismo de 8.5 grados puede involucrar un área de 350 km, pero no sabemos dónde será la mayor liberación de energía. Por eso, no podemos hacer una simulación del tsunami asociado a ese sismo”, refiere.
Sin embargo, los estudios han llegado a algunas conclusiones que pueden ayudar a la preparación de la población. Tavera indica que la primera ola estaría llegando a la costa peruana a los 12 minutos, y que tendrían una altura de 8 a 10 metros. Si el epicentro es en Lima, el nivel de inundación es de 2 km, principalmente en las zonas más planas.
Estudio de IGP revela zonas con mayor concentración de energía de acuerdo a una medición de 100 puntos GPS desde el 2008. Las zonas rojas son el centro (Lima) y el sur.
(Villegas-Lanza et al, 2016).
Fuente Andina