MINISTROS Y COSAS QUE NO CAMBIAN
EL TURISMO QUE VIENE, A EXAMEN
Por. Antonio-Pedro Tejera Reyes*
Muchas de las veces nos llegan interesantes e importantes noticias que nos hacen reflexionar sobre el movimiento turístico mundial, ese que ha levantado grandes y pequeños países gracias a la revolución que supone en su sector económico-social, y a esa interrelación comunicativa necesaria para toda la comunidad del mundo entero, por el significativo aporte que supone para la vida en paz de todos los seres que vivimos bajo el manto de la comprensión y el entendimiento, sin falsos conceptos de la equidad y la justicia que muchos (demasiados) aprovechan para sus lucros personales. Es así de claro y raspado como entendemos que hay que decir las cosas.
Viene todo esto a cuento para completar la reflexión a la que llegamos ante el artículo que acaba de publicar nuestro querido y admirado amigo Luis Mesalles, en su portal digital NUESTRO TURISMO.COM, donde recoge el fruto de la labor profesional de este personaje que ha pasado por las mayores y mejores vivencias en este mundo del desarrollo del turismo
El artículo en cuestión, es el siguiente:
“MINISTROS TURISTICOS“
“Hay cosas que no cambian, y aunque lo parezca, siempre siguen siendo lo mismo. Año tras año, podemos comprobar que los países líderes en turismo NO tienen Ministerio de Turismo, y mucho menos Ministro.
Las competencias regulatorias y promocionales son asumidas por los organismos locales o regionales.
Esta situación puede parecer a primera vista, poco eficiente. Pero permite destacar la singularidad de cada territorio, con sus propias ofertas, sus atractivos más destacados y las peculiaridades geográficas y culturales que las distinguen. De algún modo, dentro de cada país, los organismos regionales compiten por conseguir la atención del viajero, implantar su propio mensaje en la mente de los consumidores, y tratar de alcanzar los mejores resultados sociales y económicos en sus territorios.
No tienen Ministro ni Ministerio, pero las cosas funcionan. Es curioso constatar como los países que SI tienen Ministerio y Ministro, no son los que consiguen atraer más viajeros. Es la prueba que los viajeros van donde les gusta ir, y que lo importante es la economía privada, que arriesga su capital y pone su esfuerzo en atraer y satisfacer correctamente a los forasteros procedentes de otros lugares.
Pocos son los Ministros de Turismo que saben de turismo, muchos los que hacen turismo, aprovechando su cargo y su posición. Es una alegría para estos funcionarios inaugurar obras vistosas, participar en congresos internacionales, y codearse con colegas paseando en ambientes distintos.
Recientemente, hemos sabido del nombramiento de un tenaz y preparado empresario del turismo para ocupar el Ministerio en Perú. Un país con una oferta turística muy potente, en progresión ascendente. Un destino atractivo, con una gastronomía exquisita, artesanía y folklore singulares. Para el Perú, el nuevo Ministro, eficaz y claro en sus ideas, sin ideologías políticas ineficaces, auguramos nuevos éxitos, que seguro beneficiarán al país y a todos sus habitantes”.
“Todos a trabajar para el turismo”.
Para quienes vivimos el desarrollo incipiente de aquellos años sesenta-setenta, del turismo en España, esta figuro del Ministro de Turismo, quedó señalada por la eficacia, con nuestro Manuel Fraga Iribarne, como figura testimonial de un organizador que revolucionó todo un sistema que convirtió a España – y con ello a las Islas Canarias, también – en la meca del turismo mundial, con una espectacular “revolución socio-económica” de turismo como llegó a nombrarse lo que ocurrió en aquellos años, los acontecimientos que el turismo provocaba en todo el país.
Fue una meditada organización donde tuvo excepcional importancia la colaboración especial que se encontró en un empresariado que creyó en el turismo, y que llegó a ese mundo de la empresa desde los más diversos lugares.
Tiene toda la razón, Mesalles, cuando expone su criterio sobre la necesidad del conocimiento en la dirección y gestión del desarrollo del turismo en un país. Esto es de indudable valor; es por ello que aquellos que solo pueden ostentar su conocimiento sobre la dirección y la gestión, tiene que aprovechar la experiencia de los que conocen los avatares de las empresas del sector para conformar los medios que provoquen el éxito en su gestión, algo de expandió por el territorio nacional el equipo de hombres de los cuales se rodeó Fraga Iribarne. Rodríguez Acosta, Arespacochaga, o León Herrera, son nombres de sobra conocidos y respetados por quienes vivimos aquella floreciente época del turismo español, donde la construcción alcanzó cotas extraordinarias, y el nivel de vida llegó a algo desconocido por su calidad, en la empobrecida España de la post guerra civil, y la contienda europea.
El turismo para su desarrollo sostenible necesita de una acertada gestión. Honesta, honrada y con conocimiento de causa, como pregona ahora todos los días la Organización Mundial de Turismo. En esos tiempos que señalamos no existía este organismo, ni quienes tuviesen la preparación en el sector que existe en estos momentos. Aprovecharla y hacer buen uso de ella es una obligación de quienes rigen sus gestiones económicas y políticas. De sus sabias decisiones y orientaciones, depende el éxito de ellas.
Bien por Mesalles, y su esclarecedor artículo. Nada mejor en esta “era del conocimiento” donde tanta falta nos hace…
*Del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo, de las Naciones Unidas. ONU.