EL PAÍS DE LOS PEROS
Por. Antero Flores-Araoz*
Cuando observamos vieja costumbre de nuestros compatriotas de ponerle “peros” a todo y de exagerar en formalismos antes que atender a lo sustantivo, nos preguntamos si hubo error en el nombre de nuestra patria, pues quizás erraron en una letra, en lugar de ponerle “pero” le pusieron “Perú”.
Fuera de la broma, para matizar y no hacer tan rígido este género de las columnas de opinión, es lamentable que nos estemos acostumbrando a ponerle peros a todo.
Si se compra una frazada, el pero será que no abriga lo suficiente. Si nos obsequian un pullover o una chompa, no es del color de moda. Si se trata de un funcionario público, porque no tiene corbata, pero si se trata de un congresista puede ir incluso como un zarrapastroso al hemiciclo del Parlamento. Aclaro, se trata de congresista varón pues las congresistas damas siempre están regias.
Si vamos a un restaurant de varios tenedores en hotel con más estrellas que el firmamento, al primer potaje le falta sal, al caldo hierba buena y el postre no tiene suficiente azúcar. No hablo de picanterías arequipeñas en que el pero es que el rocoto relleno es muy picante; bueno pues si es que no quieres que pique, no vayas a una picantería.
Podríamos seguir hasta el infinito, pero nos contentaremos con algunos ejemplos más. En la mesa de partes de cualquier Ministerio advertirán que falta un sello, no revienten ello es subsanable y por último corresponde al funcionario que resolverá y no al que simplemente recibirá el oficio.
En la juramentación de una nueva autoridad de nivel superior, el pero era que no estaba la Biblia, no advirtiéndose que el que juramentaba era agnóstico y por ello el juramento era por su honor.
Cuando se presenta un proyecto de reforma constitucional por el Presidente de la República, el pero es que no lo entregó el 28 de julio, que debía presentarse el acta del Consejo de Ministros en que se había aprobado, que era necesario visualizar la grabación de las imágenes o por lo menos escuchar los audios de la sesión del Gabinete Ministerial.
Es necesario que nos fijemos más en el contenido que en el continente, si bien es verdad que hay formalismos que inexorablemente deben cumplirse bajo sanción de nulidad, no todos tienen tal sanción, por lo que hay que ir a la sustancia y entender que siempre se pueden subsanar exigencias incumplidas u olvidadas, mientras no tengan la sanción mencionada.
En el proyecto de reforma constitucional para reducir el mandato presidencial y congresal, escuchamos con frecuencia a los críticos de la propuesta, su oposición, pero por formulismos que en todo caso son superables.
La proposición legislativa a la que nos referimos, a nuestro parecer debería ser desestimada pues crea más fricciones que soluciones y porque no se debe estar abusando de reformas constitucionales por más transitorias y excepcionales que ellas sean. Busquemos mediante el diálogo, serio y alturado, entre los poderes públicos enfrentados sin ton ni son, la solución a sus diferencias.
*Prestigioso Abogado y político peruano. Ex ministro del interior, Ex Senador, Ex congresista, fundador del partido político ORDEN