DE “ESPECIALISTAS“ Y FILIBUSTEROS
Posted by admin on viernes, octubre 30, 2020 · Agregue un comentario
Por Antonio-Pedro tejera Reyes*

Dr. Antonio-Pedro Tejera Reyes*
Hace muchos años se viene hablando de “ladrones de cuello blanco”. Ya sabemos a lo que se refiere esto, y nuestra vida activa ha visto ya a más de uno, y de mil, ir a parar a la cárcel…
Son los que urden empresas – generalmente de los gobierno, o empresa públicas – para aprovecharse de ellas, haciendo toda clase de piruetas para llevarse el dinero sin ningún género de ética, ni miramientos honestos. El tema es generar capital como sea, sin importar la forma. Esos son los “ladrones de cuello blanco”.
Ahora, en estos últimos tiempos, han proliferado los otros. Los que aprovechan cualquier resquicio para sacar provecho llevándose el dinero de las arcas públicas con programas y proyectos realizados por “especialistas“ los cuales no saben otra cosa que no sea urdir artimañas para sacar donde haya, sin ninguna género de preparación ni conocimientos sobre las mismas materias que representan de su especialización, algo que les ha regalado algún amigo o pariente, y que les sirve para poner una rayita en su curriculo y para engañar a los ignorante – o no tan ignorantes – que les apoyan económicamente sin pensar mucho para que sirven sus “ilustrados“ proyectos.
Así vemos como se contratan agencia de publicidad para poner anuncios en las calle de Utopeira de un país x – anunciando las bondades del Caribe– por ejemplo – para atraer turistas ¿? de ese enigmático país que se caracteriza por tener playas maravillosas… Esto es un simple ejemplo que podemos multiplicar por la cantidad de casos, que ustedes quieran, así de corruptos.
Ese es el panorama de algunos países donde las instituciones representativas de los sectores productivos empresariales privados, están en manos de descerebrados individuos que solo piensan en ganar dinero para vivir bien, y que nada les importa lo que les ocurra a sus semejantes, y para los que la palabra patria, o algo similar, no saben siquiera lo que significa. Así está el mundo y así lo tenemos que aceptar. Eso no quiere decir que lo tengamos que consentir. Hay que luchar contra de eso.
Aquellos que apoyan esos anuncios en las calles de Utopeira, son los mismos que se niegan a apoyar a empresas honradas y honestas que quieren enseñar con sus programas a los habitantes de su país, como, donde y cuando, tienen que poner esos anuncios. Eso no interesa, Interesa ganar dinero. Al pueblo hay que conservarlo en la ignorancia para vivir de sus carencias.
Así les va a los gobernantes que apoyan esas vagabunderías – nos referimos a poner los anuncios que comentamos – sin pensar en otra cosa mas seria y profunda que ayude a impulsar programas para desarrollar el conocimiento y la preparación de sus habitantes en pro de conseguir el bienestar armonioso y sostenible del país.
La Organización Mundial del Turismo, en su Código Ético Mundial para el Turismo, dice bien claro que la iniciativa privada tiene que ser apoyada por los gobiernos. Que cualquier proyecto o actividad que impulse el desarrollo del turismo, debe ser tomado en cuenta y consolidado en todo lo posible por los gobiernos, aunque sean nacidos de la iniciativa privada. No es de recibo estar en contra de estos principios, orientaciones y recomendaciones, que son la base de la convivencia, la solidaridad, y el reconocimiento al trabajo y la entrega de la iniciativa privada en beneficio de todos.
Tenemos pruebas elocuentes en nuestra vida profesional privada, de la bondad de estas formas de proceder, siempre con la mira puesta en que los gobiernos, no son los encargados de organizar la vida pública, mas bien son los encargados de cuidarla, vigilarla y reglamentarla, nunca debería de ser quien la gestione ni nada por el estilo.
Si, todo lo que venga de la iniciativa privada, empresas o particular, debe ser apoyados por el Estado, de forma irrestricta, incluida la económica, siempre que respondan a programa o proyectos nacidos del conocimiento y la experiencia, y no de fantasmagóricas ideas solo pensadas para sacar provecho económico, y nunca para beneficiar al país y a sus habitantes.
Empresas y proyectos concebidos para aportar conocimientos capaces, honrados y honestos, deben tener todo el apoyo posible moral y económico, de todos los gobiernos del mundo, sin excepción, No hacerlo es, no solo es un error, es faltar a las obligaciones contraídas que todo gobierno tiene con sus habitantes.
Así de claro y raspado, que diría el venezolano, es este tema.