MEJOREMOS LA POLICÍA A LA BENEMERITA POLICIA NACIONAL

Por Antero Flores-Araoz*
Antes que pensar en rondas urbanas, que pueden ser el preámbulo de las milicias para someter a la ciudadanía, de muy triste recordación en varios países que ya conocemos, lo que se debería hacer para satisfacción de todos los que creemos en el Estado de Derecho, es asignarle mayores recursos a la Policía Nacional del Perú, para que cumpla a cabalidad con las atribuciones y funciones que le encarga la Constitución del Estado.
Si bien es deseable, como se ha manifestado en columnas anteriores, ampliar la seguridad con mayor número de policías bien formados y entrenados, lo cierto es que deberíamos comenzar, por lo menos, con recuperar la logística que merece tener nuestra esforzada y sacrificada Policía Nacional.
La población en general ha tomado noticia de que muchísimos patrulleros no están en circulación puesto que, habiéndose malogrado o siniestrado, no se han asignado recursos suficientes para su reparación y retorno a sus importantes funciones y que, cuanto más tiempo dure ésa anómala situación, no solo careceremos del necesario patrullaje, sino que además se agravarán sus desperfectos por falta de mantenimiento. Tan simple como lo dicho.
Pero hay más, lejos de asignar más recursos para el combustible de los patrulleros, se les ha bajado la dotación, con lo cual habrá menos patrullaje y menos tiempo para el mismo. ¿Quién sufrirá las consecuencias? Como siempre: la población, pues por mejores intenciones y disposición de la Policía Nacional, ella no puede hacer el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, con el petróleo y la gasolina.
Muchas veces las empresas de la actividad privada tienen que colaborar con la Policía Nacional en el mantenimiento de puestos policiales y comisarías, pues no se les dota de los recursos indispensables para mantener sus servicios higiénicos, al igual que sus compartimentos para la atención al público, para las detenciones y para que el personal policial pueda pernoctar en camas apropiadas y atender su alimentación. Hay comisarías en que hay que llevar hasta el papel para que les entregue las copias certificadas o las constancias que los ciudadanos requieren, ello simplemente porque los recursos asignados son insuficientes y ni que decir, cuando hay que “colaborar” con el Toner, pues las impresoras ya no lo tienen.
Las deficiencias en la asignación de recursos, genera que cuando el personal policial deba ser trasladado temporalmente a otras circunscripciones, para prestar protección a la población civil en caso de atentados, paros violentos y demás situaciones anómalas, los propios policías tengan que solventar los traslados y su alimentación y, a veces hasta su alojamiento, en espera que se les restituya lo gastado y los viáticos. Lo lógico sería que estuviesen los fondos disponibles, antes que enviar a nuestros valerosos y eficientes policías a la aventura.
Habiendo tantas deficiencias y no de responsabilidad de los agentes policiales, carece de sentido alguno que se pretenda crear rondas urbanas, salvo con propósitos malsanos para no calificarlos con mayor severidad.
*Prestigioso Abogado y político peruano.
Ex ministro del interior, Ex Senador, Ex congresista.
Fundador del partido político ORDEN