¿PALABRAS DESVALORIZADAS?
Desde la época en que se pactaban convenios con la peculiar frase “le doy mi palabra” o “está de por medio mi honor”, en esta época de cambio son frases “démodé”, sin valor porque los parámetros morales han sufrido incontables cambios, puesto que las aguas han arrasado con muchos puentes como igualmente han sido arrasadas la ética y las buenas costumbres. El ejemplo lo tenemos “around the corner” y no sólo en los políticos que ya se ha convertido en un hobby prometer y prometer…
Y así , nos levantamos cada mañana con un cambio de ideales políticos, que van aún en contra de los parámetros tradicionales de la familia…para no emplear la palabra dura que se les daría a estos cambios mentales de un día para otro en el ámbito político y social que un día piensa en negro y otro día en blanco… Convenios incompatibles con los supuestos principios éticos y morales de los integrantes.
El mundo se desarrolla sobre la base de convenios y tratados, y son estos el feliz resultado de un intercambio de ideas que tal vez fueron una quimera en principio, pero, que al concretarse se convirtieron en tratados de paz, intercambio y desarrollo.
Existen más de 7 mil 500 millones de seres humanos en el mundo que nos toca vivir, en diferentes continentes, diversos países, nos expresamos en idiomas distintos, profesamos diversas religiones e ideologías políticas y nos conducimos bajo diferentes códigos morales, pero sin embargo nos mantenemos unidos sólo por el hecho de poder comunicarnos y, sobre todo, por honrar la palabra empeñada.
Naturalmente eso también implica el respeto por el tiempo de los demás queremos decir: la hora es la hora. Tenemos que sacudirnos el hábito sobre todo los latinoamericanos, eso de que “somos dueños del tiempo” y de la memoria «Nescafé». Si respetamos la palabra empeñada, el mundo puede seguir su curso. El respeto a la palabra tiene una connotación casi sagrada, imaginemos sino la total confusión si los gobernantes no respetaran los tratados de paz, convenios y programas establecidos en todos los campos del diario vivir, no queremos ni pensarlo, sería la anarquía total. Solo recordemos en la época de génesis «La Torre de Babel»
En tal sentido, los líderes políticos y religiosos que tienen el poder de la palabra, tienen la gran responsabilidad de guiar a las masas hacia la paz, y tenemos muchos ejemplos de ellos, mencionaremos sólo a dos el Papa Juan Pablo II y Mahatma Ghandi que proclamaba la paz y la construcción de un mundo mejor. Y ahora a Francisco que con su carisma y humildad está recobrando como el buen pastor millones de ovejas extraviadas
En turismo que es el rubro que nos ocupa, si no cumpliéramos con la palabra empeñada sería catastrófico, ya que lo que ofrecemos y vendemos es intangible hasta que no se llegue al lugar de destino. El usuario sólo está confiando en el maravilloso atractivo que describimos, y deja volar su imaginación a través de nuestras palabras, por eso seamos conscientes de lo que estamos ofreciendo y no hagamos promesas que no podamos cumplir. Es la razón asimismo, por lo que al turismo se le conoce como la industria de los sueños.
En los actuales momentos con pena y vergüenza ajena, tenemos que admitir que la tan cacareada “palabra de mujer” está casi al mismo nivel que la del varón, por lo menos en nuestro país, recordamos que teníamos mucha confianza en una ex alcaldesa que nos prometió en campaña, la construcción del parque del Migrante, si lograba acabar con la inmundicia de la “parada” (mercado ambulante que se mantenía en nuestra capital por años) y el reordenamiento del tráfico de Lima si ganaba las elecciones, para hacerles el relato corto su gestión fue pésima, sus palabras se las llevó el viento y ahora está cumpliendo prisión por “corrupción”, por lo tanto no, nos dejemos engañar cuando prometen utilizando ese “slogan” “ porque ya se convirtió en eso en un “cliche”…FRAN-CA-MENTE
Dando por terminado nuestro editorial ¿Nos preguntamos? ¿Cómo quedaría el Perú si no respetara sus convenios? Y LA PALABRA EMPEÑADA… Nosotros diremos más coloquialmente y con profundo convencimiento y respeto sólo creemos en LA…PALABRA DE DIOS…
Elena Honores
Directora
Magister en Turismo y Comunicación Social