GUÍAS TURÍSTICOS BUSCAN CÓMO SUBSISTIR CON OTRAS LABORES

Economía familiar de los pequeños empresarios se encuentra golpeada por la ausencia de turistas.
LIMA/PERU/30/01/2023.-Ante la Comisión de Comercio Exterior y el Turismo del Congreso, el titular del Mincetur, Luis Helguero, afirmó que, entre el 12 de diciembre de 2022 y el 22 de enero de 2023, el turismo perdió S/1,052 millones por la conflictividad social. Aunque muchas veces al hablar de este rubro se quiera vincular solo a las grandes cadenas hoteleras o restaurantes cinco tenedores, lo cierto es que detrás del sector hay miles de emprendedores, micro y pequeños negocios y, según la Confiep, alrededor de cuatro millones de empleos.
Esos emprendedores y trabajadores principalmente del sur del país hoy viven uno de los momentos más difíciles por la conflictividad social. José Ángel Ayerbe, quien representa a los guías de turismo y, además, tiene una heladería en Cusco llamada Qosqo Creme, relata que están pasando momentos “álgidos” tanto él como los miles de empresarios que hoy ven cómo la Ciudad Imperial ha cambiado a turistas por manifestantes.
“Estamos pendientes de que alguna agencia nos ofrezca trabajo”, asegura, pero eso no sucede porque para realizar esta labor es necesario personas que lo demanden, y hoy, con el cierre indefinido de Machu Picchu y las reservas casi al 100% canceladas, no hay a quien prestarle ese servicio.
Otro guía que está pasando un momento difícil en Cusco es Jesús Galimberti. Él, junto con su esposa, también cuenta con un restaurante que ha decidido cerrar por ahora.
“Como guía tengo cancelado enero, febrero y la primera quincena de marzo. Si esto se soluciona mañana, se tarda al menos tres meses para que se recupere el turismo porque el viajero va a tener que ver si realmente ya pasó”, señala.
En otras partes del país la situación no parece distinta. Desde Puno, un operador turístico que prefiere no divulgar su nombre “por temor a que tomen acciones” en su contra asegura que enero y febrero son temporadas altas para su región por la festividad de la Virgen de la Candelaria, pero ni toda la fe puede evitar que los ahorros se vayan agotando y “que estemos sobreviviendo con lo que teníamos”.
Trabajar en algo distinto también le resulta difícil, pues en la región del sur no se sabe en qué momento un negocio podría ser víctima de un ataque. Respeta y acepta que la gente marche, lo que condena es la violencia y que no permitan laborar a quienes necesitan hoy salir adelante.
En Arequipa, la situación tampoco luce mejor para el sector. Una trabajadora del Hotel Arequipa Vive, de quien también se mantendrá en reserva su nombre, considera que están viviendo un momento peor que la pandemia, pues al menos durante la crisis sanitaria se hospedaban personas que mantenían el aislamiento social.
Su esperanza reposa en lo que será la temporada de Semana Santa, porque ahora no cuentan con huéspedes y menos reservas. Para tratar de salir adelante, están dando promociones en el restaurante del hotel, pero sabe que eso no es suficiente para llegar a la cuota.