PROTECCIÓN AMBIENTAL
Por. Antero Flores-Araoz
El Perú fue sede de uno de los eventos internacionales más importantes, que tiene que ver con la misma existencia del planeta. Me refiero a la COP 20 que con la presencia de delegaciones de 195 países y de varios jefes de Estado, ha preparado lo que se debatirá y probablemente se acordará en la COP 21 del 2015 en París.
A diferencia de los acuerdos del Compromiso de Kyoto, que si bien no eran vinculantes, o sea obligatorios, si había un componente ético que llevara a los países a tomar medidas para paliar las consecuencias del calentamiento global por el efecto invernadero.
Los Estados más renuentes a ejecutar las recomendaciones de Kyoto fueron los altamente desarrollados, que con la emisión de gases y con su despreocupación por el medio ambiente, han dañado seriamente la ecología, pero increíblemente, en lugar de pagar la factura por su mal desempeño, la tratan de trasladar a los países en vías de desarrollo.
Ahora estamos esperanzados en que con la reunión de Lima y los acuerdos a que se arribe en París el año 2015, asuman los países desarrollados su responsabilidad por su poca sensibilidad con el medio ambiente, y el costo que originará a los demás países su compromiso ambiental.
Uno de los países que más sufrirá las consecuencias nocivas previstas, es el Perú, lo que lo hace mayormente vulnerable, y ello debe inducirnos a ser eficientes en el cuidado del medio ambiente. Lo señalado tiene dos vertientes, por un lado la de la acción del Estado y por otro la de las personas.
El Estado debería actuar en por lo menos cinco escenarios. Uno es contra la tala ilegal, que lejos del manejo técnico de los bosques lleva a su deforestación depredadora con pérdida de suelos. Otro es contra el narcotráfico que para hacer pasta básica y clorhidrato de cocaína y en base a amapola la heroína, vierte productos químicos tóxicos en ríos y lagos, haciendo imposible la existencia de seres vivos en ellos. El tercero la minería ilegal, debiéndose optar por la formalización de los actores mineros, pues además de ser problema ambiental, lo es social, y las disposiciones que se adopten deben facilitarla y no trabarla. El cuarto es el cuidado de las aguas continentales y marítimas frecuentemente contaminadas, y el quinto es la difusión, para crear conciencia en la sociedad de la necesidad de proteger el medio ambiente y el comportamiento de las personas para ayudar en la tarea.
El Estado, sin dejar de propender a la recuperación del medio ambiente, debe tener racionalidad en las medidas que adopte, pues lo que se necesita es el desarrollo sustentable, haciendo compatible la protección del medio ambiente con actividades productivas, extractivas o de transformación.
Además, todos tenemos el deber de proteger el ambiente. Los empresarios evitando verter productos nocivos en los desagües, uso de energías limpias, control de humos, gases y ruidos, entre otros. Las personas naturales clasificando su “basura” en objetos de vidrio, plástico, orgánica y papel, y colocándola adecuadamente para su recojo por los municipios. Tampoco quemar basura, y menos prender fuego a llantas en manifestaciones; y ni por asomo echar desperdicios en las calles o en los ríos.
La obligación con el medio ambiente es de todos.